Si te quedas mirando un rato las estrellas, observas que no todas brillan igual. Algunas estan borrosas y casi no ves ese puntito en el cielo, porque están muy lejos. Otras, al contrario, brillan como si no la fueran a hacer nunca más (pero lo repiten al día siguiente) y están tan cerca que pienso que si alargo la mano las podré tocar.
Hay estrellas que dejan de estar ahí de un día para otro; una noche miro y siguen brillando, a la siguiente… ¡Zas! Algunas ni me doy cuenta, simplemente veo un hueco entre dos y lo sé, si no ni me daría cuenta.
“Ojalá que brillen a mi lado para siempre, que iluminen mi pequeña habitación”
Y hay te das cuenta de que todas las estrellas se apagan, que hasta la que ves más brillante, algún día se irá
…y que después, no las puedes volver a encender por mucho que lo intentes.
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